Interrrail por los Balcanes (V) – Sofía y Plovdiv

Para llegar desde Belgrado a Sofía cogimos un tren nocturno de la época yugoslava, con 6 literas por compartimento. Siendo verano, el calor que hacía dentro era insoportable, por lo que venían las ventanillas abiertas y todo lleno de mosquitos. 9h de tren maravillosas, vamos. Al menos, nos sirvió para conocer a una pareja noruega y un chico canadiense que nos acompañarán en nuestro viaje. 

Al llegar a Sofía por la mañana y sin casi haber dormido nos atiborramos de café con nuestros nuevos compañeros de viaje. Nosotras teníamos cogido un airbnb allí. Tras no conseguir contactar con el casero de ninguna forma (os recuerdo que por entonces el roaming no estaba incluído!), nos acercamos al apartamento. El tío había dejado puesta la llave y se había metido un borracho a dormirla en el sofá. El tío no hablaba más que bulgaro, pero suponemos que el “GET THE FUCK OUT OF HERE” y “QUE TE PIRES” a gritos por las 3 locas españolas lo entendió, porque acabó largándose de allí. 

Justo encima del apartamento había un hostal. Nos acercamos a preguntarle al dueño si podíamos usar su wifi (sí, con todo el morro) para contactar con el casero y contarle lo que había pasado. El hombre no solo nos dio la contraseña, sino que además nos invitó a desayunar y nos contó sus batallitas. Para que luego digan que sonreír no abre puertas! 

De allí nos fuimos a hacer un free tour por el centro de la ciudad. Es sorprendentemente bonita para lo poco que se habla de Bulgaria en España. La ciudad es sumamente acogedora, la gente amable hasta decir basta y un ambiente nocturno que no tiene nada que envidiar a cualquier otra ciudad europea. 

Totalmente entendible, verdad?

Al día siguiente, nuestro plan era dormir en Estambul, pero haciendo parada en Plovdiv. Después de haber comprado el billete de metro para ir a la estación de trenes nos damos cuenta de que no llegamos al tren, que tenemos que coger el siguiente. Para cuando queremos volver, el billete se ha caducado, porque tienen una validez máxima de una hora. La señora que estaba vendiendo los billetes y la gente que estaba en información no son capaces de hablar con nosotras por el idioma, pero nos encontramos con un tío muy simpático que chapurrea bastante el inglés y que nos ayuda, no solo con el metro, sino que cambia su billete para venir con nosotras en el tren hacía Plovdiv. 

Taxis esperando en la estación…

Cuando llegamos, él nos dice que tiene libres 3h en la ciudad hasta que le vayan a buscar y que teniendo en cuenta los problemas con el idioma, si queremos nos acompaña y nos enseña lo más bonito. Para ser una ciudad de la que no habíamos oído hablar en la vida, es preciosa. Tiene mogollón de restos romanos, mezquitas y en general se respira muchísima historia allí. Definitivamente, un punto a tener en cuenta si se va a Bulgaría. 

Como curiosidad, para volver a la estación de tren, recoger las mochilas de una consigna (que si no llega a ser por este hombre, no encontramos) cogemos un taxi que nos cobra al cambio algo menos de 1€. 

Y de allí, la odisea que tuvimos que hacer hasta llegar a Estambul fue curiosa. Primero un tren hasta Yabalkovo, después un autobús hasta la frontera. Allí te registran el equipaje y el autobús recogió a la gente que venía de Budapest y de Bucarest. Y ya el último trayecto hasta llegar a Estambul a las 5AM. 

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