Oslo

[Marzo 2016] Os ha pasado alguna vez que le das a “cualquier lugar” en skyscanner y acabas comprando vuelos “al azar”? Pues así fue como acabamos viajando a Oslo.

Fue el primer vuelo que hicimos con norwegian, muy recomendable dentro de las bajo coste, desde entonces siempre los tengo muy en cuenta.

Según nos íbamos acercando a Oslo la nevada era brutal. Nunca había visto un bosque nevado desde el aire, ni quitanieves por las pistas de aterrizaje!

Por aquel entonces yo aún no trabajaba, así que el viaje tuvo que ser lo más low cost que se pudo. Cogimos un apartamento por airbnb, que aunque estaba lejos del centro estaba muy bien comunicado. En el camino al apartamento a dejar las cosas me resultó muy curioso ver también un tranvía quitanieves. Y por cierto, muy recomendable llevar mochila en vez de maleta con ruedas si está todo nevado…

Oslo no es patrimonio de la humanidad, pero aún así, está bastante agradable. Tuvimos la suerte de encontrar que estaban haciendo las finales de los campeonatos del mundo de biatlón, que es una mezcla entre ski y tiro con rifle. En el centro habían montado una zona para ver el evento en pantallas gigantes, un escenario donde hacían conciertos aparte de las ceremonias de entrega de medallas y un mercadillo que incluía mogollón de actividades para niños.

Contando con la nieve y las pocas horas de luz del invierno escandinavo, los días cunden más bien poco. El segundo día de visita nos da tiempo a ver la opera house, la fortaleza de Oslo, el palacio real y la galeria nacional.

La ópera junto al mar helado

Para nuestro tercer día, subimos a Hollmenkollen, que es donde se estaba haciendo el biatlón. Hay un tren tipo cercanías que te lleva en una media hora y que está incluido en la tarjeta de transportes. Allí está todo mucho más nevado que en la ciudad y pese a ser el evento, no hay mucha gente. En la siguiente parada de metro hay un parque de invierno, donde se puede esquiar gratis y tienen para hacer actividades de nieve.

Al volver desde allí a la ciudad, nos vamos al museo del barco vikingo, al que tardamos como 1h en llegar. El museo en sí no es muy grande y se tarda muy poquito en ver.

De allí nos fuimos al parque de Vigeland, que está lleno de esculturas. Personalmente, me parecieron horrorosas, pero eso va a gustos 😉

Para el último día dejamos el museo de historia de Noruega (que va incluido en la entrada al del barco vikingo) y la galeria nacional. Tienen varias salas donde la gente va a pintar, por lo que la visita es mucho más amena.

Es curioso que el famoso grito está en esta galeria y no en el museo de Munch!

Curiosidades:

  • Los noruegos también comen a las 4 de la tarde y no hay problema en encontrar comida por la calle a cualquier hora.
  • No sé cómo lo hacen, pero aún con la nevada son capaces de ir con botas tipo UGG, no sé si con los pies calados o si hay alguna forma de impermeabilizarlas.
  • Los restaurantes son caros, pero el salmón noruego en el super está tirado de precio 😉
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